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Si tiene la oportunidad, la mayoría de las prostitutas abandonan ese mundo. Algunos hombres no tienen otra opción, en los burdeles buenos eso no sucede, se ha hecho desde siempre, un hombre tiene sus necesidades, los hombres sólo buscan experiencias diferentes, en realidad ellas lo hacen porque quieren, blablabla.

Guardar mi nombre, correo electrónico y sitio web en este navegador para la próxima vez que haga un comentario. En este enlace puedes leer algunas conclusiones extraídas del libro editado por Los Libros de la Catarata , y que recoge los resultados de tres años de entrevistas, investigación y trabajo. Me quedo con un par de conclusiones inquietantes: Lo repito por si no se ha visto bien: Y ahora, los deportes. Cosas que pasan Tag: La puta temió que se iba a quedar sin droga y empezó a sentirse enferma.

Te he dicho que te largues. Vuelve cuando te hayas deshecho del bebé — concluyó Carol. En menos de diez minutos estaría de vuelta y podría conseguir, al fin, su droga. Carol deseaba que la puta saliese cuanto antes de la casa y con ella el bebé muerto.

Víctor lo cogió y con los brazos estirados lo miró de arriba abajo. Le llamó la atención el trozo de cordón umbilical que colgaba de su tripa y empezó a soplar para que se moviera. La puta había perdido toda esperanza de sacar provecho del bebé y la pregunta la pilló por sorpresa.

Es que te has vuelto loco — protestó Carol. Víctor le suministró a la puta dos papelinas de un gramo cada una. Estaba tan necesitada de la droga que decidió pincharse allí mismo, en el jardín de la casa.

Quedara de puta madre encima del la estantería del dormitorio. La puta estaba tan ansiosa y le temblaban tanto las manos que apenas podía sostener la cucharilla en la que debía calentar y disolver la heroína. En el dormitorio no vas a ponerlo. No quiero ver esa cosa cada vez que me acuesto o me levanto. La puta hacía esfuerzos por controlar su pulso.

No quería derramar ni una sola gota del contenido de la cucharilla. Y si lo pones yo me voy a dormir a otro sitio. La puta tiró del émbolo de la jeringuilla y la droga fue absorbida por la aguja. Publicado por pepe pereza en Datos personales pepe pereza Logroño, La Rioja Ver todo mi perfil. Insignia de Facebook Pepe Pereza Crea tu insignia. Una navidad de muerte. Aquel agosto de nuestras vidas Ediciones del 4 de agosto.

Visiones de la Beat Generation. Si los autores de las mismas desean que señale su autoría o que, directamente, sean retiradas, les ruego que se comuniquen conmigo en la siguiente dirección: Papeles de Pablo Müller. El corral parece una selva.

He ido un rato al monte con el perro. Nos volvimos a reconocer en esa intimidad de to La antorcha de Kraus. Tavares - Un sinfín de cosas interesantes aporta esta Enciclopedia de Gonçalo M. Y esta noche ha ocurrido de nuevo. Arte urbano de Logroño - La calle de todos. Escrito en el viento. Trippers from the Crypt. Ay, el Pensamiento Abstracto - Hace poco tuve una conversación con mi hermana sobre las diferencias entre pensamiento abstracto y pensamiento concreto, y cómo estas influyen en nuestras Los Hijos Bastardos de Henry Chinaski.

Miquel, 15 años en la calle. El eterno vagabundo - Sin Dios. Bajo otros nombres y bajo otros aspectos, desde tiempos remotos, en distintos lugares y en distintas épocas, errante de un Se tarda tanto en caer de un andamio - Se tarda tanto en caer de un andamio si eres marfileño, si eres argelino, si eres peruano, que tienes tiempo de sobra para recordar el azucarillo del café d El Blog de Ann Genovés. Nombre y dos apellidos. Había cierta poesía en ellos.

Creo que alguna vez se lo dije, o eso espero. La venganza de los malditos. Al sur de los tambores. Andrés Casciani Obra artística e ilustraciones. Cine ya disponible - La Fanzine La Fanzine en HD para imprimir Autores: El lenguaje de los puños.

De turbio en claro. Blog de MJ Romero. Se calla el tiempo editado por mjromero Hace 2 meses. Unos minutos después lo logré; por fin tuve un profundo y delicioso orgasmo que me hizo sentir que valió la pena el haber satisfecho a los polis.

De nuevo me mordí los labios, pero esta vez para que no escucharan mis gritos de dolor. No se detuvieron, el poli entró y salió de mi durante un buen tiempo hasta que también soltó toda su leche dentro de mí. Todos se vinieron dentro de mí y mi vagina quedó muy rozada; me ardía bastante cuando ellos me quitaron las esposas.

Les pregunté que hacían y me dijeron que ya nos íbamos, pero que me sacarían de allí como llegamos. No quedé muy convencida, pero tuve que aceptar sus argumentos.

Me callé, pero seguí nerviosa. Hubiera querido tomar mi celular y llamar a Gerardo, pero mi bolsa estaba en el piso de la patrulla y el teléfono adentro; era imposible sacarlo. Un poco después llegamos a un edificio donde había varias patrullas afuera; nos estacionamos y ellos bajaron; uno me abrió la puerta y me sacó mientras otros polis que estaban allí les decían: De nuevo todos los hombres me miraron con morbo mientras el poli me abrió paso hasta un mostrador y allí nos detuvimos.

Un señor casi pelón, flaco, chaparro y con unas gafas que se sostenían de su prominente nariz con traje y sin corbata se levantó de un escritorio y le preguntó al poli: Con la novedad, Licenciado que encontramos a esta prosti ejerciendo en lugar prohibido; se le recomendó apartarse del lugar, pero en cuanto nos alejamos volvió a la esquina y tuvimos que traerla; se resistió al arresto y utilizó palabras altisonantes en contra de mi pareja y yoâ?

Mientras el decía todo eso, el tal Licenciado me recorría de arriba abajo con la mirada y no disimulaba su morbo, deteniendo su vista en el escote de mi pecho y luego viendo mis piernas, también durante la letanía del poli intenté hablar para explicar que todo era mentira, pero el tal licenciado me hizo señas de que me callara.

Obedecí esperando que cuando terminara el poli me dejaran hablar a mi. Pero cuando el poli terminó, el licenciado le dijo: El Licenciado me barrió de nuevo con la mirada y dijo: Pues métela en los separos 72 horas para que se le quite andar de desobedienteâ? Tuvieron que llegar otros tres polis y solo de esa manera me sometieron y me pudieron llevar casi a rastras.

Me aventaron en una celda muy pequeña de cemento, solo había una saliente de la pared que hacía las veces de cama, también de cemento y un foco de luz amarillenta que medio iluminaba el lugar. Uno de los polis me quitó las esposas y salió; cerraron una pesada puerta de metal que solo tenía una pequeña rendija que se abría desde afuera. En cuanto se fueron golpeé la puerta exigiendo que me dejaran salir, pero nadie respondió. El olor del lugar era espantoso, una mezcla de sudor y orines era lo que se sentía, casi me vomito de la pestilencia.

Cansada de todo lo sucedido, me senté en el camastro de cemento y comencé a llorar de impotencia ante la prepotencia y bajeza de los policías; no supe a que hora fue que me quedé dormida.

Desperté cuando escuché el ruido de la pesada puerta que se abría; entró el Licenciado que me había mandado a ese inmundo lugar, aun me encontraba amodorrada cuando el empezó a hablar, me dijo: El Licenciado se me quedó viendo y me dijo que me arrepentiría de mi decisión; salió y de nuevo azotaron la puerta. Unos segundos después, el Licenciado entró de nuevo, pero esta vez acompañado de dos policías diferentes a los que me habían llevado a la estación; cerraron la puerta y el Lic.

Ya ves puta, si es tu trabajo del diario, no sé porqué te haces la inocenteâ? Era irrelevante lo que yo decía mientras gritaba por el dolor que me infringía el tipo, él seguía entrando y saliendo y diciendo cosas que yo ya no escuchaba.

De repente se detuvo y se salió; pensé que ya había terminado, pero luego me di cuenta de que introducía algo delgado en mi ano, creo que era un dedo; empecé a decirle que por allí no lo hiciera, que tuviera piedad, pero él me dijo que me aguantara o sería peor y que había dejado pasar mi oportunidad cuando el me lo pidió por las buenas.

El tiempo se me hizo eterno y su movimiento no cesó hasta que sentí como su líquido caliente entraba en mis entrañas con fuerza, el Lic.

relatos con prostitutas las mas putas Por el contrario, siempre cultivó la paradoja Víctor, que estaba totalmente ciego de setas, estaba al fondo del salón tratando de montar una pista de Scalextric. Cuando estuvo delante examinó al bebé. El doctor Frankenstein, supongo. Choqué contra la pared; me arrinconaron y uno de ellos me mostró unas esposas. Entrevista a Carlos Azagra - La creativitat és la intel.

Muchas, muchas, no, pero la mitad de los protagonistas ganan dinero a base de acostarse con otras personas. También lo hacen extorsionando, robando y, en un par de casos, invocando a dioses antiguos y monstruos, pero ese es otro tema. En este enlace puedes leer algunas conclusiones extraídas del libro.

En Suecia, Islandia y Francia, la solución adoptada es interesante: No, en la mayoría de los casos. Y si nos ponemos conservadores, no para una de cada siete prostitutas. Acabemos con otro mito: Si tiene la oportunidad, la mayoría de las prostitutas abandonan ese mundo. Algunos hombres no tienen otra opción, en los burdeles buenos eso no sucede, se ha hecho desde siempre, un hombre tiene sus necesidades, los hombres sólo buscan experiencias diferentes, en realidad ellas lo hacen porque quieren, blablabla.

Guardar mi nombre, correo electrónico y sitio web en este navegador para la próxima vez que haga un comentario. En este enlace puedes leer algunas conclusiones extraídas del libro editado por Los Libros de la Catarata , y que recoge los resultados de tres años de entrevistas, investigación y trabajo. Me quedo con un par de conclusiones inquietantes: Lo repito por si no se ha visto bien: Hicieron ruido con la sirena y un policía abrió al portón, entramos y vi que era una especie de bodega vacía; había otras dos patrullas estacionadas a un lado y supuse que estaríamos en los mentados â??

Nos detuvimos y los polis se bajaron; otros cuatro policías se acercaron y saludaron a los que iban conmigo; luego el que me había subido a la patrulla regresó y me abrió la portezuela; me ordenó bajarme y lo hice, notando como todos ellos miraron hacia mi entrepierna cuando salí de la patrulla. Le dije que no me importaba, pero que me llevaran a donde fuera necesario. Ellos empezaron a ponerse serios y uno me dijo: Me quedé perpleja de escucharlo, pero pensé que la primera opción era mejor, de todos modos estaba sola con esos seis tipos que se decían representantes de la ley y en cualquier momento podrían hacerme algo; así que respondí: A ver, primero date una vuelta, queremos verte bienâ?

Abrí la boca e introduje el falo del individuo en ella; cerré los ojos y lo chupé como Gerardo me había enseñado; escuché unos gritos como de triunfo de los policías y al que se lo chupaba comenzó a gemir y a decirme: Una vez que el individuo terminó, me hicieron moverme hacia la derecha, donde ya otro me esperaba con los pantalones abajo y su falo erecto; tuve que hacer el mismo trabajo que con el anterior, le chupé el falo hasta que se vino y luego pasé al siguiente; pensé que si se los tenía que chupar a los seis para que me dejaran libre, sería sencillo; aunque ya la quijada se me empezaba a cansar.

Uno de ellos se acercó a mí y me ayudó a levantarme; empezó a quitarme las esposas y supuse que ya me dejarían ir; pensé en quede inmediato le hablaría a Gerardo, pues mientras yo chupaba un falo escuché sonar mi celular desde la bolsa.

Pero cuando él terminó de quitarme las esposas me dijeron: Me les quedé viendo sin saber que hacer, les dije que no y el que siempre hablaba me dijo: Quítatela ahora o te la quitamos nosotros putaâ? Deseé con toda mi alma que solo quisieran verme desnuda y que se conformarían con eso. Empecé a desvestirme despacio; me quité el vestido mientras ellos aplaudían y casi babeaban. Quedé en ropa interior y me dijeron que me la quitara también; les pedí que ya me dejaran ir y uno de ellos dijo: Ya estuvo, muchachos encuérenla y llévenla así a la delegación; dicen que así la encontraronâ?

Me desabroché el sostén y lo dejé caer al suelo junto con el vestido; con un brazo me tapé los senos mientras me quitaba los zapatos y las medias; ellos ya no hacían ruido, pero noté sus miradas morbosas sobre mis curvas. Los miré tratando de que se apiadaran de mí, pero sus miradas frías me decían lo contrario; solo me quedaba la mini tanga que me había puesto para que Gerardo se emocionara; pero al verlos supe que también me la tendría que quitar.

Choqué contra la pared; me arrinconaron y uno de ellos me mostró unas esposas. Al principio sentí un poco de dolor, pero poco a poco se fue transformando en placer. Fueron varios minutos que él estuvo con su mete-saca que me hizo sentir un placer mayor al que yo había sentido con Gerardo.

Unos momentos después, yo estaba a punto de venirme cuando el poli con un gran grito soltó sus descargas de semen dentro de mí. Lo irónico del asunto es que yo ya estaba deseando que el siguiente entrara, para poder terminar y aunque sabía que los seis iban a pasar por mí, en ese momento el placer dominaba todo mi ser, detal manera que cuando el siguiente me penetró empecé a moverme al mismo ritmo que él para poder venirme.

Unos minutos después lo logré; por fin tuve un profundo y delicioso orgasmo que me hizo sentir que valió la pena el haber satisfecho a los polis. De nuevo me mordí los labios, pero esta vez para que no escucharan mis gritos de dolor. No se detuvieron, el poli entró y salió de mi durante un buen tiempo hasta que también soltó toda su leche dentro de mí.

Todos se vinieron dentro de mí y mi vagina quedó muy rozada; me ardía bastante cuando ellos me quitaron las esposas. Les pregunté que hacían y me dijeron que ya nos íbamos, pero que me sacarían de allí como llegamos.

No quedé muy convencida, pero tuve que aceptar sus argumentos. Me callé, pero seguí nerviosa. Hubiera querido tomar mi celular y llamar a Gerardo, pero mi bolsa estaba en el piso de la patrulla y el teléfono adentro; era imposible sacarlo. Un poco después llegamos a un edificio donde había varias patrullas afuera; nos estacionamos y ellos bajaron; uno me abrió la puerta y me sacó mientras otros polis que estaban allí les decían: De nuevo todos los hombres me miraron con morbo mientras el poli me abrió paso hasta un mostrador y allí nos detuvimos.

Un señor casi pelón, flaco, chaparro y con unas gafas que se sostenían de su prominente nariz con traje y sin corbata se levantó de un escritorio y le preguntó al poli: Con la novedad, Licenciado que encontramos a esta prosti ejerciendo en lugar prohibido; se le recomendó apartarse del lugar, pero en cuanto nos alejamos volvió a la esquina y tuvimos que traerla; se resistió al arresto y utilizó palabras altisonantes en contra de mi pareja y yoâ?

Mientras el decía todo eso, el tal Licenciado me recorría de arriba abajo con la mirada y no disimulaba su morbo, deteniendo su vista en el escote de mi pecho y luego viendo mis piernas, también durante la letanía del poli intenté hablar para explicar que todo era mentira, pero el tal licenciado me hizo señas de que me callara.

Obedecí esperando que cuando terminara el poli me dejaran hablar a mi. Pero cuando el poli terminó, el licenciado le dijo: El Licenciado me barrió de nuevo con la mirada y dijo: Pues métela en los separos 72 horas para que se le quite andar de desobedienteâ?

Tuvieron que llegar otros tres polis y solo de esa manera me sometieron y me pudieron llevar casi a rastras. Me aventaron en una celda muy pequeña de cemento, solo había una saliente de la pared que hacía las veces de cama, también de cemento y un foco de luz amarillenta que medio iluminaba el lugar. Uno de los polis me quitó las esposas y salió; cerraron una pesada puerta de metal que solo tenía una pequeña rendija que se abría desde afuera.

En cuanto se fueron golpeé la puerta exigiendo que me dejaran salir, pero nadie respondió. El olor del lugar era espantoso, una mezcla de sudor y orines era lo que se sentía, casi me vomito de la pestilencia.

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