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No solo las prostitutas se han subido al carro del debate, sino que personas con lazos familiares o emocionales con el sector también han querido compartir sus experiencias: Dos de ellas tenían pareja y me contrataron para hacer un trío. Era algo muy extraño, como si fuese parte de un asesoramiento sexual para parejas. En cambio, la otra era una habitual y se notaba que quería tener una relación, pero que simplemente no tenía tiempo".

Al respecto, otra usuaria, también del gremio, añade: Asimismo, existe un consenso claro entre las usuarias: Al respecto, citan la novela de Gillian Flynn , Perdida , que describe la situación al dedillo: Son atractivas y comprensivas.

Respetan mis límites y nunca he sentido miedo a ser robada o violada. Ellas me ven como un ser humano. La verdad es que a veces los hombres te usan como un objeto. Con ellos siempre tengo la guardia levantada. Soy parte de un grupo de apoyo. Conozco tanto las buenas como las malas historias. Tuve una amiga a la que dispararon en la cabeza por rechazar a un cliente.

Algunas han sufrido mucho. Por supuesto, escuchar todo esto y presenciarlo de primer mano ha cambiado mi visión de los hombres. La verdad es que nunca me he sentido amenazada o insegura con una cliente.

Tampoco es que crea que pudiesen conmigo, es solo que nunca temo que lo hagan ", confiesa. Ante la cantidad de comentarios que la acusaban de generalizar, la usuaria matiza: En Titania Compañía Editorial, S.

Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Las clientas femeninas son una rareza bien cotizada. Autor Miguel Sola Contacta al autor.

Tiempo de lectura 5 min. Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales. Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras.

Viko y Margarida son prostitutas satisfechas con su trabajo, aunque cada una de ellas lidia con "los estigmas sociales" de su profesión de un modo muy distinto. Entonces, detienen el vehículo y comienzan a negociar.

Cuando han cerrado el precio, uno de ellos sale del coche mientras el otro recibe en el interior el servicio sexual que haya contratado. Y luego, lo mismo con el otro. No les gusta ir por ahí aireando que van de putas. Pero tampoco tienen conciencia de estar haciendo nada malo. Saludan a los gorilas vestidos con traje negro que vigilan el acceso, entran, se piden una copas 12 euros el cubata, 10 euros el refresco y se acodan en la barra ovalada mientras una treintena de mujeres dan vueltas a su alrededor, en plan pasarela, y se van parando sucesivamente junto a ellos para que comprueben el material.

España , ya se sabe, es el tercer país del mundo con mayor demanda de sexo de pago y el primero de Europa, como ya recogía en un informe de la ONU. Para ellos, el sexo de pago es algo normal. Ya arrojó datos sorprendentes el estudio sobre prostitución que en García Vicente y otros investigadores realizaron entre estudiantes universitarios masculinos de hasta 25 años de Económicas, Derecho, Trabajo Social y Psicología eligieron Económicas y Derecho porque de esas carreras suelen salir quienes luego ocupan puestos de poder, y Trabajo Social y Psicología porque son dos disciplinas que se ocupan de la prostitución.

Los estudiantes de Derecho fueron los que se llevaron la palma. Para ellos era algo completamente banalizado, que hacían por pura diversión", asegura María José Barahona , otra de las autoras de la investigación. En mi opinión no se puede regular algo que conlleva violencia de género", sentencia García Vicente, quien no duda en cargar buena parte de la responsabilidad en la propia sociedad. Y, si no tienen dinero para eso, echan a suertes quién se va con ella".

Barahona ha visto con sus propios ojos a menores de edad en la Casa de Campo de Madrid, chavales de 14 y 15 años que sorteaban entre ellos quién se ganaba que una prostituta le hiciera sexo oral. Lo consideran una diversión, no lo ven como lo que es: Por lo general son chavales adictos a la pornografía y a las citas sexuales, que disponen de unos euros al mes y que se lo gastan todo en prostitutas". Este psicólogo también ha constatado que ir de putas se ha convertido en una moda juvenil.

Ir a prostíbulos se ha convertido en una seña de identidad. En , un sondeo realizado por la Fundación Atenea también ponía sobre el tapete cómo los jóvenes madrileños entre 16 y 24 años ya tenían una visión bastante particular sobre la prostitución. Si pagan 20 euros se ahorran todos los prolegómenos. Muchos tienen problemas para contactar con el otro y pagar les permite ir al grano.

Barahona comparte esa opinión: Ellas les sonríen, les halagan, les hacen sentirse estupendos Y a ellos les gusta eso y saber que tienen las riendas del poder en esa relación, porque el que paga exige, y luego alardean ante el grupo.

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Sinonimos de comenzo putas en vera Y vuelvo a insistir, si fuésemos educados d forma libre, el sexo fluiría d otra manera muy diferente y no tendríamos los problemas q tenemos ahora en ese sentido. Destaca su higiene, su compromiso no suelen cancelar reservas y, por encima de todo, hace hincapié en algo que muchas prostitutas echan de menos durante sus encuentros sexuales: De la misma manera que no es igual que fallezcan en la carretera 4. Sin embargo, cuando son ellas las usuarias no parece haber tantos remilgos morales Y, si no tienen dinero para eso, echan a suertes quién se va con ella".

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Y a ellos les gusta eso y saber que tienen las riendas del poder en esa relación, porque el que paga exige, y luego alardean ante el grupo. Al respecto, otra usuaria, también del gremio, añade: Tampoco es que crea que pudiesen conmigo, es solo que nunca temo que lo hagan ", confiesa. Volver a la noticia 'Pagar por sexo, normal entre los jóvenes'. El problema es que esas condiciones no existen. Bueno, quien se extrañe por esto vive en otro planeta.

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