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Esto mismo lo hacía con las embajadas de Francia, Alemania, Italia y cuantas había en Madrid. Entre el numeroso grupo de personas que allí se encontraban se oían estos comentarios de algunos embajadores que ya se habían dado cuenta de la estafa: La influencia exterior en el éxito de los estrenos.

Cuando se estrena una obra de teatro o una película hay infinidad de factores que influyen de una manera directa en el éxito: Siempre se buscan excusas cuando un estreno fracasa, pero esto no son excusas, esto ocurre, no muy frecuentemente, pero yo lo he podido vivir en mis propias carnes. La circunstancia de que estuvieran haciendo obras en la puerta del teatro, se dio aquí en Madrid hace varios años. Justo frente al Teatro Infanta Isabel.

Estaban levantando la acera y había que dar un tremendo rodeo para poder entrar en el teatro. Al día siguiente se estrenaba una obra Esa misma noche treinta obreros arreglaron la acera en seis horas exactamente. Este embuste le sirvió para poder estrenar, por cierto con un. Las cadenas de televisión. Los mayores detractores de la pequeña pantalla no son unos cuantos, es España entera. Yo creo que hay varios motivos para que exista este rechazo tan generalizado: Tienen experiencia suficiente después de muchos trabajos en el cine o en el teatro para no equivocarse en la elección de una serie o de un programa cualquiera.

Yo admito que los directores de las cadenas no tienen tiempo de leer los guiones, aunque no vendría mal que leyeran alguno. Pero algo huele mal en Dinamarca. Este ir y venir a todas las cadenas duró tres años, incluso se dice que envió el mismo guión repetidas veces con distintos títulos.

Finalmente uno de los pocos lectores inteligentes de Televisión Española… le dio luz verde. Algo parecido le sucedió a Santiago Segura con su primer Torrente. Esta vez fueron sólo cuatro años de productora en productora, y siempre con la misma frase como respuesta: Claro, entonces las cosas saldrían mejor y no hay costumbre. Yo, modestamente, he escrito guiones de cine, teatro y creo tener experiencia después de ciento sesenta películas para asegurar que lo que yo hago es por lo menos representable.

Tengo entendido que en todos los países hay una especie de grupo de personas sin ideas políticas ni religiosas que se dedican a que haya ética en todas las cadenas de televisión. Me he enterado de que aquí también existe, pero deben estar escondidos. Esa mal llamada censura por algunos yo la considero absolutamente necesaria.

Claro que esto es predicar en el desierto. Una o dos voces no significan nada ante los. Los aplausos en las series o en los concursos. Empecemos por los aplausos en los concursos. En éstos hay dos variantes. En éstos, cuando un concursante acierta, se escuchan unos aplausos pero no se ve a quién aplauden. Es un disco o una cinta magnetofónica. Generalmente no corresponden los rostros de los invitados a la satisfacción que les tiene que producir.

Con lo que respecta a las series supuestamente consideradas como cómicas extranjeras, la cosa es distinta. Las risas entran en momentos desconcertantes. En inglés tiene una doble intención y quiere decir una cosa graciosísima, pero al traducirlo en español no quiere decir nada, y precisamente ahí ponen unas risas desternillantes.

Esto en las series americanas ocurre con mucha frecuencia. Suponen que el telespectador medio es tonto y no entiende la ironía de la frase. Una cosa es que con la publicidad te obliguen a comprar algo que no necesites Lo considero hasta ofensivo para tu intelecto.

Exceptuando las películas que pasan en televisión, unas buenas y otras no tanto, el resto de lo que vemos suele estar a unos niveles no muy óptimos. El teatro es el bisabuelo, el abuelo, el padre y la madre del arte de Talía.

El protagonista de una película americana falleció a mitad del rodaje de la misma. Pues bien, por medio del ordenador llegaron a terminarla. Tomando fotogramas del protagonista, consiguieron que se moviera, hablara, y de milagro no le concedieran un Oscar a dicho actor. Al teatro no se le puede inventar nada. Los directores de los programas de televisión. En las series que se hacen en televisión hay un realizador y un director.

En cine lo natural es que haya sólo un director, que es quien realiza la película y la dirige. Yo creo que no, y no es por falta de capacidad como director, sino por falta de tiempo.

Ahora todo es un problema de tiempo. En televisión cincuenta y cinco minutos se hacen en cinco días. A esto hay que añadir que en esos cincuenta y cinco minutos existe media hora de publicidad. La publicidad es absolutamente necesaria porque.

Las ofertas a los actores y actrices de nombre. Ofrecen, por ejemplo, cinco o seis millones, incluso veinte y hasta treinta por capítulo de los trece que va a constar la serie. Los guiones no son buenos, pero si es bueno el precio Y ahí empieza la astucia del contratante.

Y de los trece capítulos, sólo se emiten tres Las series de televisión en las que al final. No eres capaz ni de ir a por el vaso de leche que siempre consumes a esa hora. De pronto te sorprende el letrero y después te indigna.

Pues que le den morcilla a la viejecita bondadosa. No voy a estar pendiente toda la semana para saber quién la ha asesinado. Sobre mi modo de hablar. Y sobre todo popularicé esa manera de hablar que no se me entiende lo que digo.

Llegamos a tener veintiocho millones de audiencia. Pues bien, el primer día de grabación —ya que yo no ensayaba— hice mi actuación hablando de esa manera que siempre es improvisada, y me dijo Chicho que había que repetir por sonido. Le dije que me era imposible repetir lo que había dicho porque no sabía lo que había dicho. Pero nos contaron —todo presuntamente— que uno de los lectores era del Partido Comunista y sin que se enterara nadie entregó unos guiones de la serie a su partido para que la leyeran.

A él no le dijeron nada, claro que no tendrían a un lector del Partido Comunista en ese momento. Había que tener mucho cuidado con lo que dibujabas y con los pies del chiste, porque la censura lo miraba todo con lupa. El artículo lo pagaban a cuatrocientas pesetas, los chistes a trescientas sesenta y cinco. Pues por un chiste que hicimos nos suspendieron de empleo y sueldo seis meses. Por cierto que el chiste no tenía mucha gracia.: Antonio Ozores El actor Yo me llevo muy bien conmigo como actor.

Teatro El origen de este maravilloso arte empezó, como todo el mundo sabe, en Grecia. Para eso yo tengo un truco cuando esto ocurre. La penuria de los años cincuenta en la revista Durante muchos años actué en diversas compañías de revista.

Los fines de fiesta de los años cincuenta Con la compañía de mis padres, Compañía Puchol-Ozores, estuvimos cinco meses consecutivos en el Teatro Pavón de Madrid, a cinco pesetas la butaca. Pasar el año nuevo en el escenario También he pasado muchos años nuevos encima de un escenario en Madrid, y sobre todo en provincias.

La influencia exterior en el éxito de los estrenos Cuando se estrena una obra de teatro o una película hay infinidad de factores que influyen de una manera directa en el éxito: Este embuste le sirvió para poder estrenar, por cierto con un gran éxito. La aplicación del maquillaje es difícil de perfeccionar y es un proceso bastante largo. El maquillaje es aplicado antes de vestirse para evitar ensuciar el kimono.

Primero, una sustancia de aceite o cera, llamada bintsuke-abura , se aplica a la piel. La "W" es usada con el kimono formal negro. Luego que la base es aplicada, una esponja es pasada por la cara, cuello, pecho y nuca para absorber el exceso de humedad y lograr uniformidad en la base. Luego los ojos y cejas son remarcadas. Tradicionalmente se usaba carboncillo, pero hoy en día se utilizan cosméticos modernos.

Los labios son pintados con una brocha pequeña simulando un contorno de labios sensual, acorazonado por arriba y muy redondo, teniendo pequeñas variaciones de distrito a distrito. El color viene en un palo pequeño que es mezclado con agua. Durante los primeros tres años, una maiko usa su maquillaje casi constantemente. El día de su mishidashi, o debut como maiko, se contrata una maquilladora profesional; antiguamente la maquillaba la dueña de la okiya o la onee san a la vista de todas las habitantes de la okiya.

Durante su iniciación la maiko es ayudada por su onee-san o la "okaa-san" madre de su casa de geishas. Después debe aplicarse el maquillaje por su cuenta. En ocasiones una maiko en la fase final de su aprendizaje puede decidir teñir sus dientes de negro, una tradición conocida en Japón como ohaguro. Esta costumbre era habitual en las mujeres casadas de Japón y, anteriormente, en la corte imperial, pero hoy en día sobrevive solo en algunos distritos.

Para las geishas sobre treinta años, el maquillaje blanco es utilizado solo en bailes especiales que lo requieren.

Vale decir que el maquillaje varía levemente por distrito o también por el gusto de la geisha. Una geisha o maiko necesita vestir una determinada ropa interior antes de ponerse el kimono. No visten la ropa interior occidental, sino que llevan unas cintas largas de color blanco alrededor del pecho y de las caderas. Es difícil acostumbrarse a ir al servicio con estas prendas. Encima de ellas, se pone una prenda de algodón con la forma del cuello del kimono, que llega aproximadamente por las rodillas.

Sobre esta prenda, se pone el nagajuban. El nagajuban, para las maiko, siempre es de color rojo y puede tener estampados florales. Estos estampados pueden ser de color blanco, o dorado para las ocasiones especiales.

Los estampados son también florales. El kimono se confecciona a partir de un tan, que es una medida tradicional japonesa que consta de 37cm de ancho y 12 metros de largo. En el caso del kimono de una geisha o maiko, se debe confeccionar a partir de dos tan. Sobre esta se lleva el nagajuban enagua cuya tela se ve por debajo del kimono y tiene color rojo para la maiko o rosa para la geiko. Sobre esta prenda va el kimono que luego se sujeta por un cordón llamado datejime.

Sobre este se sujeta el obi, a su vez sujeto por un cordón llamado Obijime. Las geishas siempre utilizan kimono. Las aprendices de geisha llevan coloridos kimonos con extravagantes obi. También es importante destacar la longitud de las mangas. Las aprendices maiko utilizan furisode de mangas que llegan casi hasta el suelo. En invierno, las geishas pueden ser vistas llevando un haori abrigo adornado con seda pintada sobre su kimono.

Los kimonos forrados son usados durante estaciones frías, y los ligeros o de gasa de seda durante el verano. La geisha utiliza sandalias de suela baja de madera y laca, llamadas zori y en interiores llevan sólo tabi calcetines divididos en los dedos. En zonas nevadas las geishas utilizan zuecos de madera, llamados geta. Las maiko llevan altísimos zuecos negros, okobo.

Los kimono de las maiko son muy coloridos, con diversos diseños de flores y paisajes. El nagajuban prenda que se lleva debajo del kimono es también muy colorido, debe llevarse a juego con el kimono y se lleva de color rojo.

Las furi son larguísimas; les llegan casi a los tobillos. La licencia era necesaria para todo en la rígida organización social del período Edo. Incluso para abrir un burdel. Durante el siglo XVII, en las afueras de las principales ciudades niponas se erigieron barrios amurallados dedicados por entero al placer. Al placer de los clientes, por supuesto. En las afueras de las principales ciudades niponas se erigieron barrios amurallados dedicados por entero al placer de los clientes.

Para los hombres que los frecuentaban, lugares como Yoshiwara , en Edo actual Tokio , Shimabara , en Kioto, o Shinmachi , en Osaka, eran auténticos paraísos. Allí podían relajarse, beber, flirtear e incluso enamorarse, todo un lujo en un país donde los matrimonios eran concertados y nadie esperaba una chispa de pasión entre esposos.

El éxito de estos barrios fue arrollador gracias al auge de una nueva clase social, la burguesía. Con mano firme, el régimen del sogunato Tokugawa acababa de zanjar siglos de escaramuzas y guerras civiles.

Por fin, los japoneses podían dedicar sus esfuerzos a prosperar. Formalmente, la sociedad seguía dividida en castas feudales: En la escala oficial, los comerciantes estaban por debajo de los campesinos. En su vida diaria debían fingir humildad, sobornar a funcionarios y andarse con ojo para no ser expropiados. En los barrios de placer , en cambio, la cuna no importaba, solo contaba el dinero. Tenían terminantemente prohibido pisar el exterior y estaban sujetas a contratos draconianos y deudas inagotables, que las obligaban a prostituirse hasta el final de su juventud.

Generalmente eran hijas de campesinos que las cedían a cambio de dinero, convencidos de que allí, al menos, tendrían asegurado un techo, comida y ropa. Llegaban siendo niñas y pasaban sus primeros años trabajando como criadas. Pero si eran especialmente bonitas y demostraban talento podían empezar como aprendizas acompañando a las grandes cortesanas a modo de séquito , y convertirse, a su vez, en cortesanas de alto rango.

Envueltas en capas y capas de vistosas telas, ceñidas con gigantescos fajines anudados por delante, causaban sensación. Se pagaban fortunas por la mera compañía de una cortesana. Por otro lado, para ganarse sus favores era preciso cortejarlas. El de geisha fue, inicialmente, un oficio masculino. Fuera de los barrios oficiales la prostitución era ilegal.

Por supuesto, eso no implica que no existiera. También proliferaban bailarinas adolescentes cuyos favores a veces se podían comprar.

En , una mujer se autodenominó geisha. Se llamaba Kikuya , y era una prostituta ilegal del barrio de Fukagawa, en Edo, decidida a dignificar su profesión promocionando su talento para el canto y la danza.

Alentadas por su éxito, muchas mujeres siguieron su ejemplo. A regañadientes, los distritos oficiales decidieron conjurar esta amenazadora competencia contratando a sus propias geishas femeninas. Les impusieron estrictas normas: Hacia había tres geishas femeninas por cada artista masculino, y la palabra geisha pasó a designar exclusivamente a mujeres. Las redadas que combatían la prostitución en los barrios ilegales pasaban de largo ante las geishas.

Había nacido una nueva profesión. A mediados del siglo XIX, una velada elegante en un distrito legal discurría siguiendo un ritual preciso.

prostitutas japonesas la profesión más antigua del mundo Después de la Restauración Meiji y en la era moderna, los peines menos vistosos y pequeños se volvieron populares. Por fin, los japoneses podían prostitución callejera prostitutas fuenlabrada sus esfuerzos a prosperar. Entrada a Ichiriki Ochaya. Desde sus inicios también tenía clientas con las cuales forjaba relaciones tal como con un cliente masculino. Abrazos del respetable entre sí, y también entre los que estamos en el escenario.

Otro término para trazar la tarifa es ohana flores tarifarias. Esta confusión se ha complicado debido a la comparación con las oiran , particularmente en onsen. La geisha puede contraer matrimonio, pese a que la gran mayoría prefería retirarse antes de casarse, y podían tener hijos fuera del matrimonio. También ahora pueden ir a la universidad y se cree que son totalmente libres de elegir un novio o amante.

Sin embargo, tales afirmaciones siguen discutidas por otros que afirman lo opuesto. Fue tradicional para las geisha tener un danna , o amante. Un danna era generalmente un hombre adinerado, algunas veces casado, que tenía recursos para financiar los costos del entrenamiento tradicional de la geisha y otros gastos considerables. Los valores y convenios ligados a este tipo de relaciones no son bien comprendidas, incluso entre los japoneses.

Se especula sobre la venta de la virginidad de las geishas y de su cuerpo a un solo cliente hasta que el danna se cansara y entonces se buscaría otro. La publicación de la novela Memorias de una geisha generó gran polémica sobre este tema, porque aumenta el debate sobre si las geishas venden o vendían su virginidad. Al contrario de como se suele afirmar, la geisha no atiende solamente hombres.

Desde sus inicios también tenía clientas con las cuales forjaba relaciones tal como con un cliente masculino. Incluso, muchas veces se celebraban cumpleaños infantiles o adultos con geishas como compañía.

La apariencia de una geisha cambia a lo largo de su carrera, desde la femenina y maquillada maiko , hasta la apariencia madura de una geisha mayor y consolidada. La aplicación del maquillaje es difícil de perfeccionar y es un proceso bastante largo.

El maquillaje es aplicado antes de vestirse para evitar ensuciar el kimono. Primero, una sustancia de aceite o cera, llamada bintsuke-abura , se aplica a la piel. La "W" es usada con el kimono formal negro. Luego que la base es aplicada, una esponja es pasada por la cara, cuello, pecho y nuca para absorber el exceso de humedad y lograr uniformidad en la base.

Luego los ojos y cejas son remarcadas. Tradicionalmente se usaba carboncillo, pero hoy en día se utilizan cosméticos modernos. Los labios son pintados con una brocha pequeña simulando un contorno de labios sensual, acorazonado por arriba y muy redondo, teniendo pequeñas variaciones de distrito a distrito. El color viene en un palo pequeño que es mezclado con agua.

Durante los primeros tres años, una maiko usa su maquillaje casi constantemente. El día de su mishidashi, o debut como maiko, se contrata una maquilladora profesional; antiguamente la maquillaba la dueña de la okiya o la onee san a la vista de todas las habitantes de la okiya. Durante su iniciación la maiko es ayudada por su onee-san o la "okaa-san" madre de su casa de geishas.

Después debe aplicarse el maquillaje por su cuenta. En ocasiones una maiko en la fase final de su aprendizaje puede decidir teñir sus dientes de negro, una tradición conocida en Japón como ohaguro. Esta costumbre era habitual en las mujeres casadas de Japón y, anteriormente, en la corte imperial, pero hoy en día sobrevive solo en algunos distritos.

Para las geishas sobre treinta años, el maquillaje blanco es utilizado solo en bailes especiales que lo requieren. Vale decir que el maquillaje varía levemente por distrito o también por el gusto de la geisha. Una geisha o maiko necesita vestir una determinada ropa interior antes de ponerse el kimono. No visten la ropa interior occidental, sino que llevan unas cintas largas de color blanco alrededor del pecho y de las caderas.

Es difícil acostumbrarse a ir al servicio con estas prendas. Encima de ellas, se pone una prenda de algodón con la forma del cuello del kimono, que llega aproximadamente por las rodillas. Sobre esta prenda, se pone el nagajuban.

El nagajuban, para las maiko, siempre es de color rojo y puede tener estampados florales. Estos estampados pueden ser de color blanco, o dorado para las ocasiones especiales. Los estampados son también florales. El kimono se confecciona a partir de un tan, que es una medida tradicional japonesa que consta de 37cm de ancho y 12 metros de largo.

En el caso del kimono de una geisha o maiko, se debe confeccionar a partir de dos tan. Sobre esta se lleva el nagajuban enagua cuya tela se ve por debajo del kimono y tiene color rojo para la maiko o rosa para la geiko.

Sobre esta prenda va el kimono que luego se sujeta por un cordón llamado datejime. Sobre este se sujeta el obi, a su vez sujeto por un cordón llamado Obijime. Las geishas siempre utilizan kimono. Las aprendices de geisha llevan coloridos kimonos con extravagantes obi. También es importante destacar la longitud de las mangas. Las aprendices maiko utilizan furisode de mangas que llegan casi hasta el suelo.

En invierno, las geishas pueden ser vistas llevando un haori abrigo adornado con seda pintada sobre su kimono. Los kimonos forrados son usados durante estaciones frías, y los ligeros o de gasa de seda durante el verano. La geisha utiliza sandalias de suela baja de madera y laca, llamadas zori y en interiores llevan sólo tabi calcetines divididos en los dedos.

En zonas nevadas las geishas utilizan zuecos de madera, llamados geta. Las maiko llevan altísimos zuecos negros, okobo. Los kimono de las maiko son muy coloridos, con diversos diseños de flores y paisajes.

El nagajuban prenda que se lleva debajo del kimono es también muy colorido, debe llevarse a juego con el kimono y se lleva de color rojo. Las furi son larguísimas; les llegan casi a los tobillos.

En cambio, los kimono de las geiko son discretos, uniformes y con un estampado muy simple. Para poder vestir el kimono, las geishas y maiko necesitan ayuda de otra persona. Actualmente, suelen ser mujeres de mediana edad, aunque sigue habiendo hombres.

Estos ayudantes se denominan otokosu. Se encargan de vestir a las geishas, ajustando el kimono y atando el obi. Es uno de los pocos oficios que puede ejercer un hombre en el mundo de la Flor y el Sauce.

Los otokosu suelen ser hijos de mujeres que trabajan en las okiya o hijos de antiguas geishas u okasan. Actualmente, sólo hay cinco en Kyoto. Geisha significa artista , persona sha que domina un arte gei. Izumo no Okuni , la primera bailarina célebre de Japón , era, o al menos eso aseguraba, una de estas sacerdotisas sintoístas.

Hacia formó la primera compañía de teatro kabuki de la que se tiene noticia, reclutando a sus coristas entre mujeres de dudosa reputación de los bajos fondos de Kioto. El resultado fue el mismo: Finalmente se decretó que el kabuki fuera interpretado en exclusiva por hombres adultos, una norma que se mantiene en la actualidad. La licencia era necesaria para todo en la rígida organización social del período Edo.

Incluso para abrir un burdel. Durante el siglo XVII, en las afueras de las principales ciudades niponas se erigieron barrios amurallados dedicados por entero al placer. Al placer de los clientes, por supuesto. En las afueras de las principales ciudades niponas se erigieron barrios amurallados dedicados por entero al placer de los clientes. Para los hombres que los frecuentaban, lugares como Yoshiwara , en Edo actual Tokio , Shimabara , en Kioto, o Shinmachi , en Osaka, eran auténticos paraísos.

Allí podían relajarse, beber, flirtear e incluso enamorarse, todo un lujo en un país donde los matrimonios eran concertados y nadie esperaba una chispa de pasión entre esposos. El éxito de estos barrios fue arrollador gracias al auge de una nueva clase social, la burguesía. Con mano firme, el régimen del sogunato Tokugawa acababa de zanjar siglos de escaramuzas y guerras civiles.

Por fin, los japoneses podían dedicar sus esfuerzos a prosperar. Formalmente, la sociedad seguía dividida en castas feudales: En la escala oficial, los comerciantes estaban por debajo de los campesinos. En su vida diaria debían fingir humildad, sobornar a funcionarios y andarse con ojo para no ser expropiados. En los barrios de placer , en cambio, la cuna no importaba, solo contaba el dinero. Tenían terminantemente prohibido pisar el exterior y estaban sujetas a contratos draconianos y deudas inagotables, que las obligaban a prostituirse hasta el final de su juventud.

Generalmente eran hijas de campesinos que las cedían a cambio de dinero, convencidos de que allí, al menos, tendrían asegurado un techo, comida y ropa. Llegaban siendo niñas y pasaban sus primeros años trabajando como criadas. Pero si eran especialmente bonitas y demostraban talento podían empezar como aprendizas acompañando a las grandes cortesanas a modo de séquito , y convertirse, a su vez, en cortesanas de alto rango. Envueltas en capas y capas de vistosas telas, ceñidas con gigantescos fajines anudados por delante, causaban sensación.

Se pagaban fortunas por la mera compañía de una cortesana. Por otro lado, para ganarse sus favores era preciso cortejarlas. El de geisha fue, inicialmente, un oficio masculino. Fuera de los barrios oficiales la prostitución era ilegal. Por supuesto, eso no implica que no existiera. También proliferaban bailarinas adolescentes cuyos favores a veces se podían comprar. En , una mujer se autodenominó geisha. Se llamaba Kikuya , y era una prostituta ilegal del barrio de Fukagawa, en Edo, decidida a dignificar su profesión promocionando su talento para el canto y la danza.

Alentadas por su éxito, muchas mujeres siguieron su ejemplo. A regañadientes, los distritos oficiales decidieron conjurar esta amenazadora competencia contratando a sus propias geishas femeninas.

Les impusieron estrictas normas: Hacia había tres geishas femeninas por cada artista masculino, y la palabra geisha pasó a designar exclusivamente a mujeres. Las redadas que combatían la prostitución en los barrios ilegales pasaban de largo ante las geishas. Había nacido una nueva profesión. A mediados del siglo XIX, una velada elegante en un distrito legal discurría siguiendo un ritual preciso.

El cliente, solo o con invitados, pasaba la primera parte de la noche en una casa de té bebiendo sake y tal vez cenando. También podía contratar los servicios de un bufón. Hacia medianoche, las geishas y el bufón acompañaban al cliente entre risas y flirteos al burdel, donde este tenía ya una cita previamente concertada.

Cada cortesana disponía de un pequeño apartamento espléndidamente decorado. Si el cliente era de confianza, la cortesana le recibía en su sala de estar y se unía brevemente a la fiesta. Si era su primera vez, no había preliminares. Las geishas se retiraban en cuanto la pareja entraba en el dormitorio. Sería un error deducir de todo ello que las geishas eran criaturas virginales. Podían y pueden tener amantes.

Entrada a Ichiriki Ochaya. Las okiya , casas donde residen y se entrenan las geishas, invierten sumas astronómicas en formar a sus pupilas. Por ello, hasta mediados del siglo XX, dos grandes fuentes de ingresos complementaban su tarifa habitual: El mizuage consistía en ofrecer a un cliente selecto la oportunidad de desflorar a una aprendiz , o maiko , de catorce o quince años de edad.

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